Buenos días queridos amantes del arte.

Esta situación que estamos viviendo a todos nos hace pensar y recordar cosas que ya teníamos en el cajón del olvido o simplemente eran tan normales que no nos parábamos a recordarlas.

 

Me gustaría compartir con vosotros un recuerdo que me ha venido a mi mente.

 

He recordado mi experiencia vivida en el desierto del Sahara cuando mi hija y yo lo cruzamos hasta llegar a 40 k de Argelia , fue una experiencia inolvidable y os vengo a contar esto, porque de aquellos días vividos en pleno desierto entre dunas y paisajes tan enormes a la vez que espectaculares  lo que más me impacto es el silencio tan sepulcral y absoluto que se sentía allí, tanta inmensidad de kilómetros y kilómetros sin ver absolutamente a nada ni nadie,  a no ser que te toparas con un pueblo nómada o los camellos salvajes que deambulaban con plena libertad.

Solo estábamos mi hija, el matrimonio de la agencia que se encargo de nuestro viaje yo.

Se que fue una experiencia atrevida pero la cual, sin lugar a duda, con los ojos cerrados la volvería a vivir.

 

Os vengo a contar esto porque jamás llegue a pensar que volvería a tener un sentimiento parecido y mira por donde, casi digo casi, porque aquí tenemos este increíble sonido de las aves que nos rodean, lo he vuelto a sentir y sobre todo lo más maravilloso de todo esto, es que he vuelto a oír mi corazón, ya que allí si cerrabas los ojos era lo máximo que llegabas a alcanzar a oír.

 

Aunque sospecho que en estos días, creo que no he sido la única que se ha oído su corazón, creo que muchos de vosotros en algún momento de esta terrible situación lo habéis hecho y habéis sacado la mejor de cada uno.

 

Si cerráis los ojos un minuto y dejáis en un segundo plano ese maravilloso sonido; detrás solo se oye ese silencio absoluto, o mejor dicho como yo lo exprese en su momento ese ruido del silencio.

 

Y lo más grande, que es algo que podemos llegar a sentir en nuestro gran mudo. ¿Quién nos lo iba decir verdad?

Dicho esto, tras haber compartido con vosotros mi pensamiento, que sois lo más grandes y los protagonistas de esta historia.

 

Compartiré con todos vosotros, una imagen de una acuarela realizada allí, con los pigmentos puros comprados por nuestro paso por Marrakech, la cual lo hice solo con agua sin incorporarle ningún médium ya que eso allí, como comprenderéis era un tanto difícil.

Espero que os guste y de corazón deseo que todos, en la medida de lo posible os encontréis bien.

 

Un fuerte abrazo y mañana nos vemos para compensarlos con una brisa,que os lo mereceis.